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Full text of "Noticias sobre algunos cetáceos fósiles y actuales de la República Argentina"

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NOTICIA S 



SOBRE ÍLGÜNOS GETiCEOS FÓSILES I ÁCTOALES 

DE LA 

REPÚBLICA ARGENTINA 



Conservados en el Museo de La F*lata, 



POR 



FRANCISCO P. MORENO 



r 





i 



NOTICIAS 



SOBRE ALGUNOS CETÁCEOS FÚSILES V ACTUALES 



DE LA 



REPÚBLICA ARGENTINA 



Conser\*acios en el Ps<Iuseo de La F*lata, 



POR 

FRANCISCO P. MORENO 



En el tomo 111 de la BcscrtpUon phijsiqtic de la Rcpubliqiie Ar- 
gcntine (Buenos Aires 1879) el Dr. Germán Burmeister, cuyo 
reciente fallecimiento deploramos, ha dado la siguiente nómina 
de los Cetáceos que habitan las costas de la República y cuyos 
restos se conservan en el Museo Nacional de Buenos Aires. 

Pontoporla Blainvillii Gray. Delphímis microps Gray. Dclphhius 
cceruleo-albus Gray. Tursio cgmodoce Gray. Ttirsto obscuras Gray. 
Orea magellaniea Burm. Pscudorca Graiji Burm. Phocacna spiui- 
pinnis Burm. Ziphius australls Burm. Phijscter ausiraUs Mac 
Leay. Balacuoptcrabonacrensis^AnnTí, Balacnopíera patachonica Burm. 
Balaenoptera iniermedia Burm. Bcdacna australis Van Beii. 

El Museo de La Plata no solo cuenta con restos de las es- 
pecies nombradas sino que posee los de otras, que creo deber 
dar á conocer para que los cetólogos sepan qué materiales hay 
a su disposición en este establecimiento para estender el cono- 
cimiento de los animales que de este órden tan interesante 
habitan esta parte del hemisferio austral. 

Muy pocas investigaciones se han hecho en el litoral argen- 
tino con el objeto de estudiar los cetáceos que lo frecuentan y es 
para mi indudable que la lista que da el Dr. Burmeister, aun 
agregándole las especies que mencionaré en estas noticias, ha 
de aumentar considerablemente una vez que se practiquen otras. 

El mar arroja continuamente despojos de estos mamíferos. 
Los terrenos terciarios del Paraná, del Cluibut y de Santa Cruz, 






— 38i — 



lian suministrado interesantes vestijios de sus antiguos playas: 
las formaciones post-i)ampeanas que ocupan notables estensi<)- 
nes de costas, desde el delta del Paraná y toda la costa de la 
Provincia de Buenos Aires, hasta el estremu del continente, 
abundan en restos de estos animales y el Museo de La Plata 
cuenta ya coa un material importante á este res]iecto. Kn cuanto 
á la época actual, basta recorrer las playas argentinas para co- 
nocor la abundancia de elementos que ellas ofrecen á los cetó> 
logos, desde las grandes Balacnopteras que alcanzan un larg<) 
de mas de 2b meti*os, hasta las ])equenas y vivarachas Ponto- 
portas. 

Con un poco de buena voluntad do parte de los (jue visitan 
estas cosías, las colecciones de cetáceos del iNluseo Nacional y 
del de La Idata, ])rogresarían muchc». Con recojer los restos 
que se encuentran diseminados en las costas, anotando, los puntos, 
la fecha, las condiciones en que los descubren, esto, cuando 
no se decidan á cazar los que generalmente se acercan y per- 
manecen alrededor de los biu[ues, obtendrian estos estableci- 
mientos los mateiáales que necesitan. Hay en la costa varios 
]3untos que los antiguos ]>escadores llamaban ((cementerios de 
ballenas» y mas de una vez he oido citar hallazgos <jue hubie- 
ran sido de gran importancia paia nuestros museos, pero des- 
graciadamente estos están Hincados á sus pi‘opios elementos, muy 
i’oducidos por cierto, no liabiendo llegado hasta el estremo aus- 
tral de América el buen deseo que nuestros hermanos dcl 
Norte manifiestan por el progreso de estas instituciones, en- 
viándoles todos los objetos que obtienen ó proporcionándoles 
recursos para que ellas los recojan. 

La ])ublicacion de estas noticias no seguirá orden sistemá- 
tico alguno. Aparecerán cuando dispongamos de tiempo para 
examinar, en cada caso, los materiales que hemos reunido y 
contendrán datos sueltos que servirán más tarde para estudios 
más detenidos. También su aparición dependerá del tiempo en 
que se terminen los dibujos ilustraciones de las piezas de que 
se trate en ellas. 



LAGENORHYNCHUS FLOWERI ^Ioriíno 



A medindos de 1874 el Gobierno Argentino envió á la costa 
patagónica el Bergantin-goleta « Rosales», en el que tuvimos la 
suerte de embarcarnos para continuar las investigaciones sobre 
la parte austral do la República Argentina, iniciadas en el año 
anterior. 

Después de permanecer algún tiempo en el Rio Negro, el «Ro- 
sales» fondeaba á principios de Octubre en la bahía del rio Santa- 
Gruz. Al enfrentar ú Moule-líntrance, una tropo de hermosos 
delfines, do color blanco y manchados de negro en la cal)eza, 
lomo y cola, rodeó el buque escoltándolo hasta el fondeadero. 
Durante los dias que allí |iermauecimos, no cesaron de acom- 
pañarnos de din y de noche, haciéndonos escuchar su monó- 
tono soplido al levantarse sobre la superficie y hundirse bajo 
ella con lentitud inalterable. Si de dia era bello espectáculo 
verlos en sus evoluciones, rompiendo el verde del mar con sus 
lilanquísimos costados y negrísimo y reluciente lomo, no lo 
era menos el (jue á la noche nos proporcionaban con los rau- 
dales de luz que dejaban en la estela fosforescente. Las ten- 
tativas, desgraciadamente jiara nosotros inútiles, de arponar- 
los, no los ahuyentaban, y cuando en bote escursionábamos 
en la correntosa bahía, cruzaban continuamente nuestro rumbo 
ó acompañaban la embarcación, aproximándose á ella tanto 
como lo permitían los remos. A veces, cuando se izaba la vela 
y se levaba remo, se allegaban tanto ipie casi podía posarse la 
mano sobro sus lomos, tan lentos eran los movimientos de 
estos mansos y hermosos cetáceos. Siempre á pares, muy cerca 
unos de otros, como atados á carros invisibles, primero nos 
mostraban su cabeza ajienas sobresaliendo de las ondas, y luego 
el lomo arqueado, levantándolo tanto que se veían dos tercios de la 
altura del animal. En ningún caso les vimos alterar su marcha, 
acelerarla, ni mostrar la cola en bruscos movimientos. Produ- 
cían en su camino una suave línea ondulada con intervalos 
bastantes largos entre la emersión ó inmersión. Sus movimien- 
tos eran tan suaves que al elevarse sobre la superficie produ- 
cían apenas el ruido de la aspiración, parecido al escape en 



— 3S(j — 



una pequeña mú(|u¡nn de vajior. Los vimos en ocasiones por 
centenares, cuando la mar estaba li'anquila, y pudimos tomar 
nota de sus formas y' colores, tan ]>ausada era su marcba. i>ero 
])or mas gestiones que hicimos no pudimos olgener ningún 
ejemplar, y fuimos ton desgraciados en esto, (jue apesor de 
liaber recori-ido las dos márgenes de la bahía, no enconti’amos 
ningún resto que pudiera referirse ó su especie. 

De regreso á Buenos Aires, buscamos en las oliras de los na- 
vegantes y naturalistas que lialjían visitado esa bahía y otros 
puntos do la costa austral, indicaciones que correspondieran á 
estos animales, pero lodo fué inútil. Entre los muchos delfines 
señalados en el Atlántico austral, ninguno correspondía á los 
datos tomados. La «Beagle», mandada ]ior Fil/.-Roy, á cuyo bordo 
iba Darwin, que permaneció durante algún tiempo en esa baliía, 
no obtuvo ninguno de ellos, y parece que el gran naturalista no 
les vió, pues no hubiera dejado de mencionarlos á haberlos 
observado como nosotros. Solo encontramos en sus colecciones 
el Velphinus Fitxropi de la bahía San José, blanquizco y ne- 
gruzco, i)ero en el (pie la disposición do estos colores es distinta. 

En Diciembre de 1870 volvimos á Santa-Gruz, abordo de la go- 
leta do este nombre, de propiedad de su ca])ilan, nuestro amigo 
Luis Piedrabuena. En esta ocasión fuimos mas felices. Piedralnie- 
nn, viejo lobo de mar, acostumbrado á la pesca de cetáceos desde 
su infoncia, no tardó en satisfacer nuestros deseos, arponando 
uno de los blancos delfines, ¡lero esta caza tuvo lugar la víspera 
del regreso déla ((Santa -(b-uz» para Buenos - Aires, y como 
debíamos quedar en miuellos [larajes para la exploración del 
rio que ascendieron Eitz-Roy y Dar\\ in, apenas tuvimos tiempo 
de tomar algunas medidas, preparar la piel y el esqueleto y con • 
fiarlo á quien debía transportarlo á Buenos Aires con el rosto 
de las colecciones. Durante el viaje de regreso Piedrabuena 
arpono otro delfín frente al Gbubut, pero si llegaron á nues- 
tro museo particular la mayor parte de esas colecciones, no 
sucedió lo mismo con los cráneos y la piel de los delfines. Un 
marinero delicado de olfato los arrojó al mar, salvándose solo 
las espinas dorsales y las costillas de ambos; y, cómo conocer á 
cuál de las especies pertenecían esos restos dccaiñtados y sin 
miembros ? 

Piedrabuena trató de reparar la perdida en varios viajes, 
pero sin resultado. 

En 1884 adquirió el Museo de La Plata las piezas que el 
señor Tonini del Furia bahía reunido en la Tierra del Fuego 
y en Santa-Cruz. Entre ellas venían dos pieles y dos cráneos 



do cetúrcos : uno de estos pertenecía á la piel de im ejcinjjlar 
inaclio, el se.^’undo era incompleto, encontrado suelto en la oíd- 
lia; lo se^'uníla piel era de un ejemplar hembra muy joven. 

Por lin ])odíamos conocer el cráneo do este interesante ani- 
mal, teniendo, ])or suerte, el dibujo del cuerpo de una hembra, 
y el cráneo y la piel do un maeho. 

Desde osa época, muchos buques nacionales y extranjeros 
han visitado esa baliía teniendo á su l)ordo naturalistas, ])oro 
no han ])odido oldcner ningún ejemplar de estos cetáceos. Los 
empleados de este íNIlisoo, (¡uc desde 1880 visitan anualmente 
ose punto, no han sido mas felices. 

Nuestro sabio maestro y amigo, el doctor Burmeister, á 
(luien mucho interesaba esta espeeie, y quien debía descrilnrla 
en momentos fpie le sor])rcndió la muerte, nos decía (|ue la 
consider.aba completanienic desconocida para la Zoología. 

Los estudios cetológicos practicados en los últimos anos, 
tienden á disminuir el número de tipos cs])ecíHcos. Hoy se 
reúnen en una misma especie animales (]ue antes so con- 
sideraban distintos genéricamente, basándose en diferencias (luc 
ahora se sabe son individuales, ó simplemente porcpie se les ha- 
bía encontrado en parajes muy distantes unos de los otros, 
en uno y otr(^ hemisferio, al Norte y al Sud del Leñador. Han 
desaparecido de los catálogos infinidad de géneros y csj:>ecies, 
comprobada unas veces su completa similitud con otras, y en 
otras, ponpie las diferencias no son tan notables que pue- 
dan bastar para que se consideren como especies distintas á los 
animales que las ])resentan, siendo necesaria mayor docu- 
mentación para resolver si hay lugar ó no íi la diferenciación 
es])eciflca. 

No disponemos en este establecimiento de elementos de con- 
sulta suficientes para poder asegurar que el (‘etíiceo que dos- 
criljo es nuevo para la ciencia, o ha sido ya señalado ; pero no 
habiéndolo encontrado mencionado en las obras pi‘inci]>ales 
([lie tratan do cetología, y contando con la opinión del doctor 
Burmeister, quien la consideraba osjiecie nueva, la nombro La- 
gcnorhijnchus Floicerí, en honor del sabio directoc del Museo Britá- 
nico de Historia Natural, cuyos estudios sobre cetología se 
cuentan entro los mas importantes efectuados hasta la fecha. 



Caracteres exteriores 



Ln la lámina 1 hemos rc[jresontado tres vistas diferentes del 
individuo liembra arponado en Santa-Cruz ])or Piedrobuena, y el 



ojeiii])lar jóvcn traiflo j)or el scMlor IVjniiii. VA njaelin (roidíi do 
ese punto ])or diclio señor, tiene los mismos colores, dis- 
puestos de la misma mancipa. Kslos dibujos y las siguientes 
medidas del ])i‘imer ejemplaj’, hacen innecesaria la deseripcion 
en detalle del exteiaor de este cetáceo. 

K1 c¡em])lar del señor Tonini se halla en mal estado do 
('onservacion, y no permite ser medido iior lialjerse deformado la 
])ieza, pero compai*ando algunas de las medidas tomadas en el 
con las del ejemplar de Piedralmena, hemos encontrado eomjdeta 
aianonía en sus partes, ^lide solo un centímetro mas de largo. 

Hemos agregado el dibujo del ejemplar joven, traido por el 
señor Tonini, en el (jue se jn’osoiiton las mismas manchas que 
en los adultos. Este individuo, ejue es hembra, mide 77 centí- 
metros de largo. 



DlMENSlOXnS 



I.argo total siguiendo la cuna dorsal 1”\380 

» )) en línea recta 1“'290 

Distancia desde la extremidail del rosiro hasta 

el ojo í5 

Distancia desde la extremidad del i-ostro liasta 

la base de la aleta dorsal íl»T‘>00 

Distancia do la extremidad del rostro hasta la 

aleta pectoi*al 0*"320 

Distancia transversal enli'C el extremo de las 

aletas pectorales 0'M80 

Eircunferencia del cueri)o delante de las mismas. 0“'670 
Ancho de la aleta caudal enti-e sus extremos.. (h"3i0 



VA coloi* de esto delfín es igmd en los ti‘es ejem])lares que 
he examinado; no hay la menor diferencia en la forma y dis- 
Irilmcion de los manchas, Igualdad que permite asegurar (¡uc 
se trata de un delíin distinto del I)eJphi)ius FHxroiji ^^hderh, 
aun cuando de esto solo se conozca la piel y la parte anteidor 
del rostro y de la mandíbula inferior. 

1mi los puntos donde del negro se posa al blanco, se pre- 
sentan pequeñas manchas en forma de lunares parduzcos. Los 
ojos, que son pequeños, eran de (‘olor castaño con iris vei*doso ; 
el paladar era blanco ('on manchas negras. 



Cráneo 



13 I IVI EIMSIOISTEQ 


N 1 


N’ 2 


Mayor largo del cráneo 


0.280 




Largo del rustro tomado cnti-e la punta de los pre- 
maxilares y el centro de una linea tirada entre 
la.s escotaduras antcorlátalos 


0.130 




Distancia entre el centro de la linea anába men- 
cionada y el liorde inferior del agujero occipital. 


0.M7 


0. 140 


Mayor diiimetro antero-jinsterior de la cavidad cere- 
bral comiirendido enire las fosas nasales y el 
borde inferior del agujero occipital 


0.111 


o.m 


Diámetro transversal del cráneo entre las dos losas 

i pm noi\' 


0.138 


0.134 


El mismo diámetro entro los apófisis /.igoniúticos 
del tenmoi’al . 


0. 140 


Altura del cráneo entre la gotera faringeaiia y la 
])ó\’cda 


0.003 


Ancho del rostro en el ]Hinto de inscrcioi^ do los 
primeros dientes 


0.041 


0.0G3 


Mnyoi' distancia vertical entre los pterigoideos ó 
in tprnin\’ ilnrcs . . 


0.088 




Altura del agujero occipital 


0,032 


0.034 


Ancho » » » 


0.032 


0.034 


ídayor distancia entre los bordes csteriores de los 
cóndilos 


0.073 


0.073 



Las dilerencias de las medidas de los dos cráneos, dependen 
de que el número 1 perteneee á un individuo de mayor edad 
(pie el número 2. 

El número i tiene 27 dientes de cada lado, jiero este númei'O 
lia sido mayor, probablemente pasaría de 30, estando este 
ejemplar mutilado en esa parte, |>ues el número 2 muestra 
(pie los dientes ociqiaron mayor espacio liácia el apófisis ante- 
orbital. El núm. 2 no conserva ningún diente. 

William H. Flower, en su muy importante trabajo sobre los 
Ddphinklac (1) dá los caracteres délos LcHjenorhijnchns, los que 



(1) I’rocccilings of (lie Zoological Society of London 1883 p. 403. 



runriiordaii períortmnente ron los restos del dcllin que exaiui- 
namos aquí tanto del cnineo como dcl esqueleto; además, las dos 
columnas dorsales que trajo Piedrabuena, ])resentan ambas gran 
númci’o de vértebras, los apófisis espinosos y tranversales do las 
vértebras muy largos y delgados y cuerpo do las vértebras cortas. 

Hemos comparado estos dos cráneos con las láminas de la 
olira dcl Dr. Gray. «Synopsis of tlie species of \\diales and Dol- 
])bins in tbe Britisb Í^Iuseum» (1808). que se refieren á las cuatro 
especies que admite Flower. Laíjcnorlnjnchns albirostris Gray. L. 
acutus Gray. L. clcctra Gray. L. dancuhis Gray. No nos es posi- 
L)lc decir nada solire si Ddpkhuis cruciger y D. albigena Quoy y 
Gaiinai'd y D. bivitiatus Lesson y Garnot, son iguales ó nó á 
7v. Floweri porque estos animales no fueron nunca examinados 
desde cerca por quienes les dieron nombre, balnéndoles solo visto 
nadando en el mar á distancia. Hn cuanto á Iklphinns Fitxrogí 
Waterli, si bien parece que se trata de un Lagcnorhgndnis estéi 
fuera de duda que no es el mismo (juc L. Bimndstcrí Mor. El crá- 
neo de este, en su forma general es mas largo, proporcionalmente, 
que cuabpiiera de los cuatro* ya nombrados, descriptos por Gray; 
el rostro es mas angosto: la escotadura antcorbital apenas so 
nota, lo que no sucede con los otros, formando casi ángulo recto 
la rejion siqierioi’ y esterna del maxilar y malar. K\ borde esterior 
del maxilar es casi recto en su mitad anterior y no mas órne- 
jios encorvado conio en los otros tipos, principalmente en L. 
albirostns y L. dedra. Las cavidades nasales son mas alargadas 
(]ue en cualquiera de las otras espeidcs. La parte mas elevada 
del cráneo la foiana el punto de unión del occipital con el intei’- 
])ariclal, estando los huesos nasales en un plan mas inferior, 
sol)resaliendo muy poco de una línea lirada desde la punta del 
rostido basta la cresta occi])ital. 

En el cráneo número 1, bay asimetria notable en los ma- 
xilares é inteianaxilares; ambos huesos en el lado derecho son 
mas anclios y mas grandes. I’üsta asimetria apenas se nota en 
los maxilares del número 2, en el que la escotadui‘a anteorbi- 
tal i/(]uierda os ]uas pronunciada, pero ha sido también sensible 
en los intermaxilares. 

Para darse cuenta déla forma del paladar de L. Burmeisteri, 
hay <pie examinar los dos cráneos, que se completan uno al 
otro. En el número J, si bien existen los pterigoídeos, (algo 
destruido uno de ellos) la sutura que se])ara los palatinos de 
los maxilai'os ha desaparecido. En el número 2, mas joven, 
faltan los pterigoTdcns, [>ero so ve perfectamente la sutura i)ulato- 
maxilar. 



— 391 — 



Solo conooemoí!, por la figura (lue (l;i Flower, el paladar de La- 
(Icnor/a/iicf/Ks acitlus Gray, y osle es muy diferente del de L. Biir- 
nicislcri. Kn el ejemplar número 1. los plerigoideos se unen solo 
en el tercio mediano; la unión de los palatinos con estos tiene 
la forma de cuña triangular; el tercio superior es divergente, 
dejando también entre ellos un espacio triangular entre los dos 
liuesos. Solu se conserva comiileto el pterigoideo del lado iz- 
quierdo del cráneo, el que presenta un tilo pronunciado que 
separa las dos láminas, mostrando la inferior uno gran esco- 
tadura, mayor f[uc en L. acutiis. 

l'il mayor largo del jderigoideo en el número 1 es de 0.0 íG; 
su anclio no se puede fijar por haber desaparecido la sutura 
plerigo-|ialolina esterna. El largo de la sutura inter-palatina es 
de 0.020. Y este ancho puede considerarse como el mediano de 
estos huesos, pues si los maxilares penetran como cuña en el 
punto donde se unen los palatinos, estos hacen lo mismo con 
los pterigoideos. El ancho de la cara anterior de los dos pala- 
tinos juntos es de 0.03S en los dos ci'áneos. 

La mandíbula inferior dibujada junto con el cri'uieo número 
1, no pertenece á este, pero procede del mismo imnto donde 
fue recogido. He notado esto, después de terminado el dibujo 
que consei-vo porcjue creo que esta mandíbula pertenece á un 
L. Bunueisleri, ]iues en la bahía Santa Cruz no he observado 
otros delfines de e.se tamaño ni tengo noticia de que hayan 
sido vistos por otras personas. Ha pertenecido á un individuo 
mas adulto, de cráneo algo mas estrecho. Mide ü.220 de largo, 
su sinfisis es de 0.020, el ancho entre cóndilos es de O.llñ y 
medida entre el borde estenio del cóndilo su altura perpen- 
dicular en el coronoideo es de 0.053 Tiene 29 dientes en cada 
lado; estos son encorvados en su tercio superior liácia adentro 
é implantados algo oblicuamente en sus dos tercios anteriores 
hácia atrás, correspondiendo á la mandíbula superior, que los 
tiene de la misma forma y tamaño é implantados también 
oblicuamente en sus dos tercios anteriores, hacia adelante. El 
diámetro de uno de estos dientes del centro es de 0.0025, y su 
elevación solire el maxilar Ü.OOíjS. 









- ¿ • 



-- 392 — 



EXPLICACION DE LAS LÁMINAS 



LÁMINA VIÍL 

Fíg. I. Lagaiorhynchns / I\ror.— Cráneo i, visto de costado. 

» I a — El mismo visto de arriba, 

» 1 ¿ — El mismo visto de abajo. 

» I c — El mismo visto de atrás. 

;> 2 — Cráneo n® 2 visto de arriba. 

» 2^' — El mismo visto de abajo. 



LÁMINA IX. 

Las figuras núm. i a. b. c., representan, según dibujo de Franciseo P. Moreno, el Lage- 
iwrhy 72 c 1 im Flo'ivcri ]\Ior., hembra, cazado en la bahía del Rio Santa-Cruz en Diciejnbre de 
1876 por el capitán don Luis Piedrabuena. 

La figura 2 representa el ejemplar joven adquirido del señor Tonini. 



11 



LIJEROS APUNTES 

SOBRE 

DOS GÉNEROS DE CETÁCEOS FOSILES 



DE LA 

REPÚBLICA ARGENTINA 



Yo liemos dicho que en los terrenos terciarios del Paraná, 
Chulml y Santa-Crnz, (Re])ühlica Argentina) se lian descubierto 
abundantes restos do cetáceos. Del primer punto, Burmeister ha 
descripto representantes de dos géneros y de dos especies: Pon- 
tistes rcctifrons (1) y Saiirocctcs aiyentinus (2) al que llamó mas 
tarde Satn-odelpliis arfjcntiniis (Ji). Ambos delfines tienen analogía 
con la Pontoporia actual (Pontoporia Blainvillii Cray). 

Huljlundo de Pontistes rcctifrons, el creador del género, dice que 
hay, juzgando por la jiieza incompleta que posee, «una identidad 
casi completa de los animales (Pontistes y Pontoporia), res))CCto 
do su rejion nasal, (pie me bu inducido á creer que todo el 
cráneo sea igualmente idéntico, lo que no es, en verdad, per- 
diéndose 1a conformidad en otras partes». Entre otras diferencias, 
en Pontistes «el rostro lia sido do])rimido, mas ancho que alto, 
con márgenes laterales agudas», mientras que en Pontoporia es 
muy angosto y de circunferencia casi cilindrica. Po/if/s/cs parece 
haber sido del tamaño del Dclpl/inns microps Cray, que boy ha- 
bita nuestras costas. 



(1) Anales del Museo Nacional Je Buenos Aires vol. lll, páp:. 138; 1883-91. 

(2) Ann. and Mag'. of Natural History. \ serie vol. VII, pág:. 51; 1871. Descrip. 
physique de la Rep. Argentino vol. 111, púg. 532; 1889. 

(3) Anales de la Sociedad Científica Argentina vol. XXXIl pág. 113. Buenos 
Aires, 1866. Anales del Museo Nacional de Buenos Aires vol. III p. 551; 1883-91. 



— 3U4 — 



Saiirodclphis argeidituis Biirni. lia sido im dcllin d(3 Imstante 
mayor talla que rontistes reetifrons Biirm., como lo demuestran 
las descripciones y los dibujos que de sus cráneos ha dado 
Burmeister. A primera vista, esta pieza inconqdeta produce la 
impresión de uno Pontoporia gigantesca, cuyo ('raneo midió un 
mcti'o masó menos, pero el número de dientes (|ue parece no 
Iiaber sido mayor do 20 en cada maxilar, dientes que según 
Burmeister se asemejan á los de Champsodelphis maerogenius 
(lervais y su tipo es muy distinto de Pontoporia. 

Ameghino, dice en su obra « Contribución al estudio de los 
¡Mamíferos estinguidos de la Hcpüblica Argentina», pág. 3,bí, 
(]ue los restos de este g(5ncro no son raros en las costas de 
la Patagonia, pero no menciona ninguno, ni los conozco jior 
mi parte. Este autor lia señalado últimamente (1) restos de 
tros delfines fósiles del terciario del Paraná, llamándoles Sau- 
roeetes obliqiiiis, Iseliirorlignehiis Van Penedenix Pon fi vaga Ptshcri ; 
el ¡irimero fundado sobre un pedazo de maxilar con diez dien- 
tes á los que les falta las eorona.s, y el que Burmeister consi- 
dera como un <( pedazo de maxilai' del Saurodelphis 'Argentinas 
de cerca del rostro, lo que prueban los restos de los dientes muy 
inclinados al exterior»; el segundo sobre un fragmento que 
considera como del maxilar y ([uc Burmeister rcliere al mandi- 
bular «del mismo genero Saarodelpliis con dientes poco mas 
aproximados », y el tercero sobre otro fragmento sin dientes, 
que Burmeister ci'ee liaber ¡lertenceido á Pontistes reetifrons. 

Por nuestra parte, en 1873 obtuvimos en uno de los cemen- 
terios prehistóricos del Rio Negro, un fragmento de vertebras 
cervicales unidas fósiles de un gran cetáceo y <pie había sido 
llevado allí por los indígenas. 

En 1874 descubrimos en los terrenos terciarios de Santa- 
Cruz (Patagonia), restos de dos cetáceos: en «Pescadores», 
algunas vértebras caudales de un individuo de gran talla y en 
«Misioneros», incrustados en durísima roca, gran ]íai‘te del 
cráneo y cuello de otro gran cetáceo. Sin elementos para ex- 
traerlos, solo obtuvimos un trozo de roca que contiene parte 
de los cóndilos occipitales y ]iri meras vértebras cervicales, ob- 
jeto que señalé en 1878 (2) con el nombre de Palaeobalaena Bergi, 
y el que aun no hemos descripto, permaneciendo todavía en su 
durísimo cemento. Posteriormente se han liecbo tentativas para 
saeai- las partes de cráneo (¡ue quedaron incrustadas en la roca. 



(1) Revista Argentina de Historia Natural tomo I. entr. 3*, p.ág. 163 y sig. 

(2) Patagonia, resto de un continente sumergido. Buenos Aires, 1882. 



- 395 — 



pero sin linbcrlo conseguido. Los divcr.sns expediciones que he- 
mos enviado á Santa-Cruz han traido otros restos do cetáceos, 
consistenles en vértebras, costillas y dientes. 

lín 187G tuvimos la suerte de encontrar en la me.seta ter- 
ciaria al sud del valle del Rio Chubut, frente á «Ra\v.son», un 
depósito do restos de vertebrados, asociados a moluscos, des- 
graciadamente muy fragmentados por las condiciones del suelo 
y la inlcmpei'ie. Los había de Rinnipedios, Cetáceos y de Pájaros. 

Desde entonces las varias exi)ediciones que hemos enviado 
á CSC territorio del Chubut para formar colecciones con destino 
á este establecimiento, han llevado orden de buscar restos de 
cetáceos en el punto señalado y en otros de esas costas, donde 
las barrancas denudadas que bate el mar, ])resentan extenso 
campo de investigación. Resultado de éstas es la yo numerosa 
serie de restos de cetáceos que de esa región posee el Museo 
de La Plata, pero los que muy fragmentarios é incompletos 
infelizmente los mas de las veces, no permiten ser restaurados 
inmediatamente. Sin embargo, ya se ha arreglado una buena 
parte de ellos, y puedo dar hoy algunos datos sobre los restos 
de dos géneros y dos especies de Cetodontes que considero 
muy interesantes, pues representan dos tilmos que no creo hayan 
sido señalados hasta ahora. 

Entre los demás restos que se restauran actualmente, figu- 
ran de otros Cetodontes y deMysticetes, éstos de especies peque- 
ñas. No tengo conocimiento de que se hayan descubierto en 
los terrenos terciarios de Patogenia restos de grandes ballenas, 
como los que se han señalado en el yacimiento del Paraná. 

Los dos géneros que voy á mencionar son completamente 
diferentes á Pontisfes y Saurodelphis. Conviene también señalar 
la presencia en el mismo terreno de Squalodoiifes, pues posee- 
mos un diente, que aunque algo destruido, tiene los caracteres 
de esta familia. 



Mesocetus Poucheti. — Gen. et sp. nov. 

LÁaiiNA X. 



La lámina X representa un cráneo desgraciadamente muy 
mutilado y deformado, procedente del terreno terciario del Cliu- 
but, Babia Nueva, Lat. 42®30' sud, mioceno probablemente, pues 
no se han definido claramente aun estas formaciones tercia- 
rias australes americanas. 



No disponemos todavía en este Museo de elementos de con- 
sulta suficientes para asegurar que se trata de un tipo comple- 
tamente desconocido, pero me inclino \\ creerlo así, poí*quc si 
se hul)iera señalado ya, no dudo ele que los sabios autores de 
«Mammals, Living and Extint», Flower y Lydekker, hubieran 
dado noticia de él en esa obra, dado el interés que hubiera 
despertado su descubrimiento. 

He cojuparado esta ]»ieza con las liguras y datos que sobre 
Getodontes fósiles contiene la célebre obra « Ostéographic des 
Cétacés vivants et fossiles» de Gervais y Van Bcnedcn y puedo 
decir que, si bien se trata de un Cetodonte con numerosos 
dientes en los maxilares sui)criores, lo que además de otros 
cai'acteres diferentes, lo aleja de rhysetcr, en cambio posee una 
gran escavacion supra-facial que lo acerca, aun cuando esta no 
tiene la ainijlitud de la de los Cachalotes morlernos. La forma 
de los maxilares en su parte su])erioi% aunque bastante destruida, 
también parece presentar analogías; la escotadura ante-orbital 
es muy profunda y el orificio superior del (‘anal supra-maxilar 
es muy grande, lo mismo que el supi-a-orbital. Es dctnis del 
¡irimcro donde empieza á levantarse el borde externo de los 
maxilares jiara formal* la pared lateral de la escavacion supra- 
facial. La parte postero-superior del cráneo, es decir, la poste- 
rior de los maxilares, los huesos nasales y cresta del occipital 
está mutilada. No puedo decir por lo tanto si este cetáceo tenía 
muy elevada esa rejion, pero jmodo suponerse (]ue así lo fué. 
Los maxilares, deformados en el rostro, torcidos, no j)resentan 
en su cara superior ninguna protuberancia como la tienen 
mas ó menos notable los Getodontes; en este esa i*ejion es com- 
pletamente lisa. Estos dos huesos son muy asimétricos y la lá- 
mina poslerioi* del inlei*-maxilar derecho ha sido mucho mayor 
que la del izquierdo. 

La parte inferior del cráneo taml>ieu esta mutilada. Se obsei- 
van en el maxilar dí'recho alveolos de catorce dientes grandes 
y tres ¡pequeñas cavidades jioco profundas, probablemente pi*in- 
cipios de alveolos de dientes ])e(]ueños cpie estuvieron implanta 
dos en la eneía. 

Gomo el rostro está truncado en la i)uata, no se puede 
decir con exactitud cuantos dientes tenía este cetáceo de cada 
lado, pero creo que no pasaba su número de veinte. Eii el 
maxilar izquierdo hay alveolos conservados de diez dientes; los 
demas han desa]^arecido pov fracturas. No se ha obtenido nin- 
gún diente de este cetáceo. Estos estuvieron implantados obli- 
cuamente, inclinación (juo aumenta hácia la punta del rostro. 



Los alveolos no son completnmente circulares en la super- 
ficie del maxilar y miden de 0,011 á 0,020 de diámetro antero- 
|)oslerior, encontrándose los mayores en la mitad anterior del 
rostro; su mayor profundidad es de 0,030. 

La deformación y destrucción de muchas partes de este crá- 
neo, impide dar medidas exactas; indicaremos solo las aproxima- 
das del largo total del cn'meo cpie es de 0,8(30 y de su anelio, 0,000. 
Ll agujero occipital, bien conservado, mide 0,005 de ancho y 0,054 
de alto. La altura de las cóndilos es do 0,070 y el ancho entre 
los bordes externos de ambos, 0,142. 

A este cetáceo que consideramos como un tipo intermediario, 
nos ]iermilimos llamarlo Mcsocetns Poucheti, eji honor del sabio 
cetólogo, Profesor de Anatomía ('omparada en el Museo de Paris, 
Jorge Pouchet. 



Notocetus Van Benedeni. — Gen. et sp. nov. 

lámina XI. 



ICste cotiiceo pertenece ú un tipo eonipletainente distinto de 
Mcsocctns Pourhcti. Los restos (]ue de (íl poseemos son mas nu- 
merosos y mejor conservados que los del género y especie 
nombrada; pi'ooeden del mismo yacimiento. Babia Nueva — 
inmediaciones de Puerto Madryn, Territorio del Cduibut Lat. 
42'’ 30' Sud. 

Tenemos restaurados un cráneo completo con maxilares in- 
feriores y pai'lc de la columna vertebral del mismo individuo, y 
restos del cráneo y maxilares inferiores inconqilelos de otro. 

'J’ampoco liemos encontrado en las obras que disponemos para 
consulta datos sobre cetáceos fúsiles á los cpio pueda referirse este 
delfín, muy diferente de los conocidos puedo comprobarse exa- 
minando la lámina (pie reiire-senta tres lados del cráneo com- 
pleto. 

Ls particular el aplastamiento natural del cráneo de este 
cetáceo. Las grandes protuberancias do foniia ovoidea de los 
maxilares, (|ue solo .se elevan sobre las órbitas, se encuen- 
tran casi en el mismo plan que la cresta occijiilnl. A estas 
protuberancias sucede una depresión plana que termina brus- 
camente por una alta cresta formada por los maxilares, fronta- 
les y occipital, cresta mas llevada, relativamente que en Fon- 
toporia. El cráneo es asimétrico; los liucsos nasales se inclinan 
liácia la izquierda, formando ambos casi un cuadrado; .son casi 



— 398 — 



planos en su cara superior, presentando una ]iei|ucña foseta 
en el centro de la sutura que los separa. La asimetría produ- 
ce en el maxilar derecho, oi su unión con el nasal, un alto 
reborde del primer hueso, de lo que resulta una fosa profunda, 
mientras que en el izquierdo ese reborde desaparece ensanchán- 
dose, sin foi'inar cavidad alguna. El occipital superior es menos 
conve.xo (|uc el de Pontoporia, al (luc se parece bastante, aunque 
de esta menor conve.xidad i'esultan mas elevadas las crestas 
producidas por la unión de ese hueso con los temporales pa- 
rietales y frontales ; la cresta superior, en el centro, so diri- 
ge híácin atrás, como en Inia, con una foseta á cada lado, 
mientras que en Pontoporia forma un ángulo entrante con una 
foseta en el centro. Los cóndilos, muy sal¡entc.s, como en 
Squaladon, con el que tiene alguna semejanza el occipital su- 
pcrioi’ y otras partes del cráneo, ]3or ejemplo, en las fosas 
temporales, largas, angostas y jn-ofundas, y en los órbitas muy 
arqueadas, cortas y profundas. 

Los maxilares, á partir de la escotadura anteorbital, están 
casi cubiertos por los intermaxilares que en los dos tercios 
anteriores del rostro, se levantan como en Inia, de modo (|ue 
el corte transversal del primer tercio anterior del rostro de este 
cetáceo os triangular. La parle posterior de los intermaxilares 
es de forma de láminas anchas como en los Dclpíiinidae, mas 
anchos que en Squalodon (l). Esto cráneo ha sufrido unn presión 
el centro entre las dos escotadui'os anteorbitalos deformando 
esa rejion, pero sin alterar notablemente la forma de los inter- 
maxilares. 

El rostro, largo y puntcagudo, conserva veinte alveolos distin- 
tos en el maxilar derecho y veinte y uno en el izquierdo El número 
completo ha debido ser de 22 á 23 dientes. La implantación de 
éstos ha sido inclinada y mucho en el i)iáncipio y fin de las 
dentaduras. El primer diente del lado derecho, cuya raiz se con- 
serva, ha sido muy delgado de raíz mas prolongada, como el 
mas delgado de los anterioi'os do Phocodon de Ambores, ( « Os- 
téographie des cétacés etc.», lámina XX, fig. 3.) Los dientes 
que se conservan que son varios, son casi cónicos, de corono 
puntiaguda encorvada, fuerte, siendo en la base de la corona 
de corte óvalo, apretándose la raíz transvcrsalmentc hasta 



(1) El que me sirve 'de comparación es el cráneo de Rhisoprion 

Bariensis Jourdain, dibujado en la plancha de la lámina XXVI II figs. 8 y 9 de la 
oOstéographie des cétacés vivants fossiles». 



foi-uiai- un [)Uiilo encorvado muy comprimido y l»astnntc agu- 
do: lodos son unii’ádicidados y miden de anclio los del centro, 
0,007, y de largo, uno cnm[>leto, 0,03í. El ])aladar esOi bastante 
difamado poi' presión, los palatinos lian sido i)eqiieños y los [>te- 
rigoídeos, que IVdlan, lian sido largos. 

La mandiluiln inferior aproxima también este cetáceo, |)or 
su forma general, á Phijsefer y á Sqxnlodon. f.os dos maxilares 
están unidos ]>or una larga sínfisis, que ha ocupado casi la 
mitad de esos huesos. Angosta en la parte en que los dos 
huesos están unidos, se abro en curva suave hasta su extre- 
mo. Las ramas en esa parte smi elevadas, nuiy convexas en el 
lado externo, dejando en el interno una profunda cavidad donde 
.se halla la gran entrada del conducto dentario; en la parte 
superior de esta región ancha de las ramas liay un reborde 
hácia afuera bastante alto, que se levanta en el lado interno 
desde el princijiio de la lámina que forma el comienzo del con- 
ducto dentario. En Pontoporia, si se nota algo de este rebordo 
en la cora extenia, no sucede lo mismo en la interna. Se con- 
sci'va felizmente parte del cóndilo del lodo izíiuierdo, el cpie 
está colocado del mismo modo que en Pontoporia, aunque for- 
mando una escotadura en su unión con la rama, en el borde 
superior; parece haber estado separado de ésta por un grueso 
cuello, l'd mayor número de alveolos que se observa en este 
maxilar es 19 en una rama y 18 en la otra. 

Las vertebras cervicales están separadas. Tenemos el atlas 
completo, parte del axis y otras tres vértebras completos, to- 
das las (|ue denotan un cuello muy fuerte, relativamente mas 
parecido al de Inia (|ue al de Pontoporia. Las dos caras articu- 
lares del atlas con los cóndilos occipitales son grandes, diri- 
giéndose su mayor diámetro no tan oblicuamente como en 
Inia. El arco superior es mas abierto, de modo que el agu- 
jero vertebi'al no es tan ovalado y alargado como en Inia, 
siendo mas bien triangular. Detrás del arco inferior se vé un 
apófisis bastante notable, en formo de tapón en su estado 
actual, pero que parece haber sido tallado en bisel, dada la su- 
perficie á que se aplicaba bajo la base de la fuerte protubeiancia 
odontoidea del axis: este apófisis no ha tenido la amplitud 
del que presentan las Inias, pero ha sido relativamente mas 
importante que el que se observa rudimentario en el atlas do las 
Pontoporias. El axis ha sido una vértebra fuerte. Nos faltan la 
3 a y ya vértebra — pero la ¥, 5" y C® están completas. Son tam- 
bién tres vértebras fuertes, pero no estando estas aún comple- 
tamente libres de la roca en que fueron halladas, dejamos su 



— 400 — 



descripción para cuando nos ocupemos mas extensamente de los 
demás restos cjue se conservan en el Museo de éstos y de otros 
cetáceos fósiles. 

Lo e.xpuesto demuestra que este eetaceo es una forma par- 
ticular, también intermediaria entre tipos conocidos Dárnosle 
el nombre de Notocetns Van Bencdeni en honor del venerable 
sabio, al que tanto debe la historia de los cetáceos fósiles y 
actuales. 

DIMENSIONES DEL CRÁNEO Y MANDÍBULA 

I\layor largo del cráneo sin incluir la parte que le falta 

de los premaxilares 0,582 

Largo del rostro entre la inmta actual de los premaxi- 
lares y el centro do una linea tirada entro las escota- 
duras anteorbitales 0,308 

Mayor distancia antero-])ostcrior de la cavidad cerebral 
comprendida entre el borde ])ostero-inferior de las fo- 
sas nasales yol borde superior del agujuero occi])ital. 0,110 

Mayor ancho entre los fiordes parieto-occipitales 0,140 

Altura del occipital entre el borde siqicrior del agujero 

occipital y la cresta del cráneo 0.001 

Mayor distancia entre el centro del borde siqierior de' 

cada órbita 0,230 

Mayor altura del cráneo cnti'c la gotera faringeana y la 
cresta del occipital (algo deformada artilicialincnte). 0,110 
Ancho del rostro en el punto de inserción de los prime- 
ros dientes 0,084 

Mayor espesor de las protuberancias maxilares 0,039 

Altura del agujero occipital 0,033 

Ancho )) » » 0,033 

IMayor distancia entro los fiordes exteriores de los dos 

cóndilos 0,970 

Altura de los cóndilos 0,047 

Largo de la mandíbula inferior (en su estado actual). 0,530 

Largo de la síniisis (id) 0,202 

Ancho de la niandíbula en el liasamiento de la síniisis.. 0,049 

Id en el medio do la sínOsis 0,033 

Espesor de la mandíbula en este punto 0,020 

Mayor altura de la rama en la región coronóidea 0,128 



La relata, Junio 1892. 



Rkmsta del Museo de i.a Plapa 



Lámina \'1II 







’^ovvé 






G. lUuF.u dcl 



TAI LFHF-S DEL MUbF.O 






I 

LAGENORHYNCHUS FLOWERl — Moreno ¡ 



Revista del Museo de La Plata 



Lámina ÍX. 



TALLERES DEL MUSEO. 




LAGENORHYNCHUS FLOWERI — Moreno. 



HliU.vrA DKL Misto DE La Pi.ai'a. 



Lámina X. 




G. Bauir del 



TALLtRES DEL MUSEO 



MESOCETUS POUCHETl - Moreno. 



Revista del Museo ue La Plata. 



Lámina Xi. 




NOTOCETUS VAN BENEDENI - Moreno.